Esta es una buena noticia que afecta a una parte importante de nuestra población, nuestros hijos, que están en una fase fundamental de aprendizaje. Muchos de nuestros hábitos alimenticios, buenos o malos, se adquieren en la infancia, cuando estamos descubriendo día a día nuevos alimentos. Dentro de esta línea, una nueva iniciativa de la Agencia Española de Sanidad Alimentaria y Nutrición (AESAN) pretende mejorar los menús escolares.

Ya el año pasado esta agencia ha conseguido reducir la cantidad de sal presente en el pan, muy elevada hasta ahora, y pretende extenderla ahora al resto de alimentos industriales. Reconozco que de pequeño había muchos alimentos que no me gustaban, o que incluso llegué a odiar, por culpa del comedor del colegio, aunque con los años esto ha ido cambiando. Y es que es difícil reducir esos “alimentos” tan tentadores para los niños como la bollería industrial y otras chucherías, y hacer que coman de forma más sana, con más frutas, verduras y pescado.

La estrategia de nuestras autoridades sanitarias, consensuada con las comunidades autónomas, intenta corregir estos defectos, mejorando los menús de los colegios. Normalmente, los comedores escolares están a cargo de empresas de catering, cuyos menús son supervisados por nutricionistas. Pero las máquinas expendedoras escapan a este control, así que con una nueva norma se obligará a las empresas responsables a “la eliminación de productos con mucha grasa, azúcares y sal”, como la bollería, y la inclusión “de más zumos, refrescos, sándwiches y fruta”, en este tipo de máquinas.

Claro que esto no evita que los niños acudan al quiosco cercano a comprar las tentadoras “chuches” y dulces que tanto les gustan. Quizás la norma debería extenderse y regular la cantidad y calidad de las grasas y azúcares que contienen estos productos para niños. Esta iniciativa se complementa con la puesta en marcha de un amplio y ambicioso estudio epidemiológico en el que se pretende medir y pesar a todos los niños hasta 14 años, para evaluar de forma fiable las tasas de obesidad infantil, que han ido aumentando los últimos años. Es muy probable que nos llevemos una desagradable sorpresa cuando se conozcan las conclusiones de dicho estudio, reconozco que no soy muy optimista al respecto.

Fuente Consumer.es